No nos cansemos nunca de obrar con bondad, pues es lo que Dios quiere de nosotros. Si así lo hacemos, estaremos inmunizados ante las muchas heridas que puedan causarnos. Porque quien hace el bien no percibe el dolor de los desprecios, las incomprensiones y los infundios. Tampoco siente el vacío que le puedan hacer. Protejámonos, pues, haciendo el bien, que esto es grato al Señor y a los hombres,

El amor de Dios es tan grande que Jesús ni siquiera reservó a su madre para sí, dándonos a María como madre, en la hora de la cruz – León XIV
Es hermoso poder tener a María, la madre de Jesús, como madre de todos los que creemos en él. Es hermoso porque



