Somos muy dados a ver la paja en el ojo de los demás, mientras que nos cuesta distinguir que en los nuestros hay una viga que desenfoca la realidad. ¡Cuánto mejor nos iría si no empleáramos tiempo alguno en criticar lo que hacen o dejan de hacer los otros! De mayor utilidad nos resultaría dedicar el tiempo que empleamos en escudriñar las faltas ajenas en emplearlo en examinar nuestro comportamiento con Dios y con los hermanos.

Lo que tal vez más necesita el mundo actual es que los cristianos levanten alta, con humilde valentía, la voz profética de su esperanza – San Pablo VI
Es cierto que esta sociedad nuestra está ansiosa, aunque no lo manifieste, por oír voces que le digan que es posible cambiar



