Los servidores de Cristo, no solamente los que están encargados de los ministerios apostólicos, sino todos los bautizados, estamos obligados a comportarnos correctamente. Porque la doctrina que hemos recibido graciosamente y debemos transmitir también gratuitamente, nos exige, ante todo, que amemos a los demás. Por ello hemos de huir de maledicencias, juicios falsos, pugnas por demostrar llevar la razón siempre… Lo nuestro, lo que debe distinguirnos, es la amabilidad con todos, incluso con los que nos calumnien e insulten.

Fervorosas, sí, pero no de las que dejan el trabajo a las demás – Santa Teresa de Jesús Jornet
No está reñidos el trabajo con las prácticas piadosas. Ambos se complementan. Un cristiano que reza no huye de sus obligaciones para



