¡Cuánta maldad se instala en las personas que viven apegadas al dinero y a todo lo que él significa! Para muchos, probablemente para la mayoría de los seres humanos, es el dios al que se le rinde pleitesía y por el que están dispuestos a cometer las mayores injusticias, incluso a matar. Mejor nos iría a todos si le destronáramos del trono en el que le hemos encumbrado y lo pusiéramos al servicio de las necesidades humanas, compartiendo con los que menos tienen y utilizando solamente lo necesario para nosotros.

Por más comunes que sean las culpas de un hombre, son limitadas; mientras que la misericordia de Dios es sin límites – San Óscar Romero
Nunca debemos cansarnos de pedir perdón a Dios por nuestros fallos. Porque siempre lo obtendremos. Su misericordia es infinita y, como Padre



