¡Cuánta maldad se instala en las personas que viven apegadas al dinero y a todo lo que él significa! Para muchos, probablemente para la mayoría de los seres humanos, es el dios al que se le rinde pleitesía y por el que están dispuestos a cometer las mayores injusticias, incluso a matar. Mejor nos iría a todos si le destronáramos del trono en el que le hemos encumbrado y lo pusiéramos al servicio de las necesidades humanas, compartiendo con los que menos tienen y utilizando solamente lo necesario para nosotros.

La oración es el alimento del alma y la presencia de Dios bien llevada es una oración no interrumpida – Santa María Josefa Sancho de Guerra
Dios y Señor nuestro, concédenos la gracia de sentirnos siempre en tu presencia. Para que con nuestras palabras y nuestras obras podamos



