Hay mucha tarea pendiente. El Evangelio aún no ha llegado a todos los hombres. Por eso, quienes hemos sido agraciados con el bautismo debemos estar dispuestos a salir de nuestra modorra para predicar la Buena Nueva a los que no la conocen. La alegría de ser creyentes debemos compartirla, no quedárnosla para nuestro goce egoísta. Si realmente creemos en el Señor Jesús, estamos obligados a predicarlo. De palabra y de obra. Porque lo bueno no se nos ha dado para que nos lo quedemos, sino para que lo compartamos.

Vive siempre como si este fuera el último día de tu vida, porque el mañana es inseguro, el ayer no te pertenece y solamente el hoy es tuyo – San Maximiliano Kolbe
Cada instante, no solo cada día, hemos de vivirlo como si fuera lo último que se nos concede. Del pasado, solamente podemos



