Pongamos luz donde hay oscuridad, valientemente y sin complejos; hagamos el bien entre los que practican el mal, sin vanagloriarnos de ello; sembremos amor con nuestras obras de cada día, para que desaparezca el odio que enemista a los hombres y les vuelve irracionales. Así contribuiremos a crear un mundo más de acuerdo con los planes de Dios. No nos lamentemos de la situación en la que está el mundo, sino colaboremos a hacerlo mejor.

La vida cristiana la destruye el egoísmo. No hay humildad donde reina el yo y donde no hay humildad no hay virtudes – Beato Marcelo Spínola
¿De verdad queremos ser buenos cristianos? Un paso de gigante para avanzar en ello es mostrarnos más humildes. En todo. La humildad



