Si realmente queremos ser fieles a Jesús, todos nuestros actos, dichos y pensamientos deben estar orientados a procurar vivir de acuerdo con sus enseñanzas: amarle a Él y amar a los que nos rodean. Es la razón de nuestra existencia. Como somos débiles, pidamos al Padre que nos ayude. Con su ayuda, nos resultará más fácil vivir el mensaje evangélico y complacer al Señor que confía en nosotros.
Humildes, humildes: es la virtud cristiana que a todos toca – Juan Pablo I
Nuestra sociedad, formada por creyentes y no creyentes, está necesitada de personas que vivan la virtud cristiana de la humildad. Son las