Si realmente queremos ser cristianos de verdad, fijémonos en María, nuestra madre en la fe. Ella siempre estaba dispuesta a servir a los demás. Renunciaba a sí misma por hacer la voluntad del Señor. También nosotros hemos sido llamados a entregarnos a los más necesitados, empezando por los que están más cerca. Los pobres, los marginados, los que viven solos, los excluidos de la sociedad deben ser nuestra preferencia. Como lo fueron de Jesús, de María y de todos los que viven el cristianismo fielmente.

Hay que tener claro que el objetivo verdadero no es la prestación económica para todos, sino el trabajo para todos. Porque sin trabajo para todos, no habrá dignidad para todos – Papa Francisco
Estamos obligados, moralmente, a construir un mundo nuevo en el que la riqueza sea distribuida más justamente. Un mundo en el que



