Los cristianos estamos llamados a amar a todos los hombres, porque en cada uno de ellos está Dios. Cada obra, por sencilla que sea, que hagamos con cada persona, recibirá su recompensa. Jesús nos espera en los pobres, en los enfermos, en los que está en la cárcel, en los desterrados, en los que son perseguidos… También en el vecino del al lado que nos resulta antipático. Aprendamos a ver el rostro de Cristo en cada uno de ellos.

La amistad que se puede concluir, nunca fue verdadera – San Jerónimo
Cuando a una amistad le ponemos fecha de caducidad, por los motivos que fuere, estamos desvirtuando su sentido auténtico. Porque un amigo



