Mirar al cielo, sí. Porque es donde queremos ir. Para estar con Dios. Para gozar con él eternamente. En la conmemoración de la Ascensión del Señor celebramos también que nosotros estamos llamados a dejar este mundo terrenal para resucitar a la vida verdadera, la que no tiene fin. Y llegaremos a ella no por nuestros propios méritos, sino por los méritos de quien murió por nosotros y con su muerte nos rescató. Por eso conviene que dediquemos más tiempo en esta etapa terrenal a aspirar a la otra vida y a hacer méritos para llegar con el mejor equipaje posible.

La caridad no busca jamás la propia comodidad – San Camilo de Lelis
No puede llamarse caridad si lo que hacemos a los demás es para satisfacer nuestros propios deseos, intereses o afinidades sintiéndonos tranquilos



