Nuestra sociedad necesita de manera urgente que los creyentes transmitamos el mensaje evangélico a todos los hombres, en todas partes y con todos los medios que Dios pone en nuestras manos. Sobre todo, con los modernísimos instrumentos de comunicación social. Como creyentes tenemos ante nosotros importantes herramientas para que la Verdad de Jesús se imponga sobre la mentira y la luz de la fe ilumine a los que están en la oscuridad.

No es humilde quien no desea ser despreciado – San José de Calasanz
La humildad no es algo que se viva de palabra, sino que requiere que se practique con las obras. Para un cristiano,



