La paz que nos trae postrarnos ante el Señor, reconociendo nuestra pequeñez, es un bálsamo que cura todas nuestras heridas y nos llena de un inmenso gozo. Si acudimos más a ella, seremos más dichosos. Un creyente que no reza no saborea la alegría interior de sentirse acogido por el Padre bueno. Que nunca nos falte tiempo para orar, pues en la plegaria nos acercamos a quien nos llena de su gracia.

Ama la verdad; muéstrate tal cual eres, sin fingir, sin miedos, sin miramientos – San José Moscati
Aunque duela, aunque conlleve sufrimiento y menosprecio, lo correcto es ir con la verdad por delante. Mostrarnos a los demás como realmente



