No importa tener razón, sino ser bueno y caritativo. Si somos capaces de mostrarnos sencillos y humildes en todo momento, también en nuestras conversaciones con los demás, en nuestras discusiones e intercambio de opiniones, seguro que estaremos obrando bien. Porque podemos tener la verdad de nuestra parte, pero si no sabemos exponerla con mansedumbre, sin intentar herir al contrario, no estaremos actuando correctamente. Un cristiano no impone sino que expone humildemente sus razones.

La caridad no busca jamás la propia comodidad – San Camilo de Lelis
No puede llamarse caridad si lo que hacemos a los demás es para satisfacer nuestros propios deseos, intereses o afinidades sintiéndonos tranquilos



