Si practicamos la caridad para que los demás nos lo reconozcan y nos den las gracias, o porque es lo que se lleva en determinados ámbitos sociales, o para que se sumen a nuestras ideologías o intereses, estaremos desvirtuando lo más hermoso del símbolo de los cristianos, que es el amor sin contrapartida alguna. Quien ama como Cristo quiere que los creyentes amemos no impone nada, sino que se da por completo. No utiliza la caridad para hacer proselitismo ni para recibir recompensas terrenas. Ni se queda con una parte de lo que debe dar. Porque el amor de los creyentes o es total o no es amor.

Por más comunes que sean las culpas de un hombre, son limitadas; mientras que la misericordia de Dios es sin límites – San Óscar Romero
Nunca debemos cansarnos de pedir perdón a Dios por nuestros fallos. Porque siempre lo obtendremos. Su misericordia es infinita y, como Padre



