Los creyentes tenemos la gran dicha de poder ser los más bienaventurados de los mortales. Nuestro Dios y Señor nos ha hecho herederos suyos. Es decir, que, si somos fieles a sus mandatos, disfrutaremos de todos sus bienes. Por eso nos produce inmensa alegría cuando estamos cerca de Él y no le defraudamos, sino que vivimos fielmente, según lo que nos tiene ordenado. En esto es en lo que estaría bien que empleáramos nuestras energías, porque es lo que realmente merece la pena en esta vida terrenal.

Si no vivimos del Evangelio, Jesús no vive en nosotros – Beato Carlos de Foucauld
No nos engañemos: en el Evangelio encontramos la manera de acercarnos a Jesús para hacerlo vivir en nuestras vidas. El mensaje es



