Como cristianos estamos llamados a tender puentes con todos los que nos rodean. Por eso debemos destruir los muros interiores que nos impiden ver en los demás al hermano que nos necesita, o que nos puede ayudar a ser mejores. No tengamos miedo a abrirnos a los demás, a apoyar todas las causas nobles. Huyamos de trazar barreras que dividen a los “buenos” de los “malos”. Acerquémonos a la otra orilla y hagamos posible que vengan a nosotros los que lo deseen.

La caridad no busca jamás la propia comodidad – San Camilo de Lelis
No puede llamarse caridad si lo que hacemos a los demás es para satisfacer nuestros propios deseos, intereses o afinidades sintiéndonos tranquilos



