Estar en paz con Dios es vivir con alegría la fe del Evangelio. Esto no es posible ocultarlo. Porque se transmite a los demás automáticamente. No se enciende la luz para que no alumbre, sino para que ayude a ver con claridad lo que nos rodea. El creyente que es fiel a su fe irradia en su entorno una claridad de la que pueden beneficiarse todos los que la ven. Esa debe ser nuestra aspiración: que demos testimonio de lo que somos. Que vean que seguimos al Maestro.

«Salió el sembrador a sembrar» (XV T. ORDINARIO)
Foto: R. Misas «Salió el sembrador a sembrar» XV T. ORDINARIO (Mateo 13, 1-23) Muchos son los predicadores que lanzan sus mensajes



