Son los hechos de cada día, más bien de cada instante, los que demostrarán por nosotros si somos cristianos de verdad. Porque no es suficiente que nos consideremos creyentes y lo pregonemos a los cuatro vientos. Cuando realmente hemos decidido seguir a Cristo, todo lo que hagamos, digamos y sintamos ha de estar en consonancia con nuestra fe en Él. No nos está permitido, si queremos ser consecuentes, un cristianismo a días o según las circunstancias.

¡Maestro, Tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel! – San Bartolomé
Seguir a Jesús, reconociendo que es el Hijo de Dios que vino a salvarnos, es el principio sobre el que ha de



