¡Cuántas veces no nos atrevemos a dar determinados pasos, en la línea evangélica, porque nos atenazan los miedos a lo que puedan decir o pensar los demás! El cristiano ha de mostrar su valentía siempre y en todo lugar, haciendo oídos sordos a las lisonjas y a las burlas, a las amenazas y a los premios. Dejemos al lado los complejos por lo que puedan opinar sobre nosotros. Solamente debemos estar pendientes de agradar a Dios.

Si hay una gran caridad, se producirá una gran renovación católica – San Luis Orione
Sin caridad, estamos lejos de lo que Jesús nos pidió que hiciéramos. Cada uno de los cristianos tibios tenemos nuestra parte de



