Señor, aunque nos parezcan muchos y grandes los dolores internos y externos que tenemos que soportar a diario, sabemos que, si realmente te amamos como es nuestra obligación, podremos resistir mucho más y más dolorosos. Porque sufrir por ti, cuando de verdad lo hacemos por amor, no tiene límites que no puedan ser soportados. Tú eres la fuerza que nos sostiene siempre y en todo momento. No nos dejes solos en los momentos en los que nos sentimos más vulnerables al sufrimiento.

Cuando se busca de veras a Jesús, Él derrama sus consuelos en abundancia, y convierte en agradable y delicioso lo que creíamos insoportable – San Manuel González
Da la sensación, a menudo, de que vivimos entre desgracias, impotencias para resolver los problemas y sacrificios sin sentido. Los cristianos solemos



