Para ser felices en esta vida debemos empezar por quejarnos menos de lo que nos quejamos ante cualquier adversidad que se nos presenta. Cuando lamentamos que no tenemos la salud que queremos para nosotros y que otros sí tienen, o no se nos dan las oportunidades que anhelamos, o no disponemos de los medios materiales que tienen otros, estamos desperdiciando la oportunidad de vivir con la dignidad que Dios nos ha concedido como hijos suyos que somos. Y despreciamos el auténtico valor de la vida, que es aceptarla sin peros ni falsas aspiraciones.

Por más comunes que sean las culpas de un hombre, son limitadas; mientras que la misericordia de Dios es sin límites – San Óscar Romero
Nunca debemos cansarnos de pedir perdón a Dios por nuestros fallos. Porque siempre lo obtendremos. Su misericordia es infinita y, como Padre



