Claro que Jesús es rey. Pero no un rey al estilo mundano. Él no quiere coronas de perlas preciosas ni cetros de oro. Tampoco desea estar sentado en un trono para desde allí ordenar a sus súbditos lo que tienen que hacer. Jesús tiene por trono un madero, por corona unas espinas y por cetro su mano abierta siempre para ayudarnos a ser hermanos los unos de los otros, para acompañarnos en nuestros momentos duros, para levantarnos cuando caemos en el camino. Jesús es rey que quiere liberarnos de todas las esclavitudes y llevarnos a su reino convirtiéndonos en soberanos con él.

La oración es el alimento del alma y la presencia de Dios bien llevada es una oración no interrumpida – Santa María Josefa Sancho de Guerra
Dios y Señor nuestro, concédenos la gracia de sentirnos siempre en tu presencia. Para que con nuestras palabras y nuestras obras podamos



