Lo dice expresamente el Señor: sed mansos y humildes de corazón. Él nos dio ejemplo pues, siendo Dios y Señor, se hizo hombre y nos sirvió a nosotros, pecadores e ingratos. Para que aprendamos a comportarnos como seguidores suyos. Si queremos llegar a parecernos en algo a Cristo, el camino no es otro que reconocernos como somos y vivir aplicando sus enseñanzas en todos nuestros actos y pensamientos. Con humildad, comportándonos con quienes nos rodean de forma amable, sintiéndonos servidores suyos y no superiores.

Por más comunes que sean las culpas de un hombre, son limitadas; mientras que la misericordia de Dios es sin límites – San Óscar Romero
Nunca debemos cansarnos de pedir perdón a Dios por nuestros fallos. Porque siempre lo obtendremos. Su misericordia es infinita y, como Padre



