Los cristianos que tratamos de seguir fielmente las enseñanzas de Jesús no debemos encerrarnos en nuestro pequeño mundo geográfico o mental. Hemos de estar abiertos al mundo, como la Iglesia de la que formamos parte. Cristo no predicó solo a los de su pueblo, sino a todos los hombres que se acercaban a escucharle. Anteponer los privilegios de raza, cultura o nacionalidad no casa con el Evangelio. Porque el nacionalismo levanta fronteras y encumbra lo propio como lo mejor y se convierte en un egoísmo que daña la convivencia y rompe la solidaridad.

Por más comunes que sean las culpas de un hombre, son limitadas; mientras que la misericordia de Dios es sin límites – San Óscar Romero
Nunca debemos cansarnos de pedir perdón a Dios por nuestros fallos. Porque siempre lo obtendremos. Su misericordia es infinita y, como Padre



