¿Hay mayor amor que el que nos da Jesús, nuestro Dios y Señor? Murió por nosotros en una cruz, como el peor de los malhechores. Cargó con todas nuestras miserias, para liberarnos de ellas. Y más aún: se quedó presente en la Eucaristía, convirtiendo el pan y el vino en su cuerpo y su sangre. Para alimentarnos espiritualmente. Para ser nuestra comida. Inmenso amor el que nos tiene al hacerse alimento nuestro que somos indignos de recibirlo.

Por más comunes que sean las culpas de un hombre, son limitadas; mientras que la misericordia de Dios es sin límites – San Óscar Romero
Nunca debemos cansarnos de pedir perdón a Dios por nuestros fallos. Porque siempre lo obtendremos. Su misericordia es infinita y, como Padre



