Una madre buena nunca defrauda a sus hijos. No los abandona, no los maltrata, no los guía por malos caminos… María, que es la mejor de las madres, nunca nos abandonará. Acudir a ella en todo momento, en las tristezas y en las alegrías, es asegurarnos su protección. Yendo de su mano, podemos estar seguros de que los peligros que nos encontremos serán apartados para así poder caminar en paz.

La caridad no busca jamás la propia comodidad – San Camilo de Lelis
No puede llamarse caridad si lo que hacemos a los demás es para satisfacer nuestros propios deseos, intereses o afinidades sintiéndonos tranquilos



