Por mucho que nos empeñemos, no podemos prescindir de la cruz. Porque es en ella donde nació nuestra salvación, ya que Cristo la utilizó de llave para abrirnos la relación con Dios nuestro Padre. Muriendo en el madero nos dio la vida que nos convierte en hermanos y herederos suyos. Abracémonos a ella con todas nuestras fuerzas porque es donde siempre estaremos a salvo de caer en las miserias humanas. Cuanto más pegados a la cruz estemos, menos fuerza tendrán los vendavales que intentan desprendernos de Jesús.

Por más comunes que sean las culpas de un hombre, son limitadas; mientras que la misericordia de Dios es sin límites – San Óscar Romero
Nunca debemos cansarnos de pedir perdón a Dios por nuestros fallos. Porque siempre lo obtendremos. Su misericordia es infinita y, como Padre



