Lo esencial en la Navidad es comprender que Dios se vistió de nuestra carne por amor. Un amor que los que así lo creemos debemos transmitir a los que nos rodean. Todo lo demás es superfluo, aunque sea materialmente atractivo. No revistamos el pesebre de riquezas ni la sencillez de soberbia, porque el Niño que nos ha nacido solamente se alberga en el corazón de los que se muestran pobres y humildes, dispuestos a entregarse a Él.

Por más comunes que sean las culpas de un hombre, son limitadas; mientras que la misericordia de Dios es sin límites – San Óscar Romero
Nunca debemos cansarnos de pedir perdón a Dios por nuestros fallos. Porque siempre lo obtendremos. Su misericordia es infinita y, como Padre



