Santa Catalina Drexel

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Santa Catalina Drexel nació en Filadelfia, en 1858, estado de Pensilvania, en los Estados Unidos de Norteamérica. Su padre era muy rico. Aprendió en su casa el desprendimiento de lo material y a considerar la fortuna como un préstamo. Sus hermanas abrieron escuelas para huérfanos y negros. Alentada por el papa León XII, se hizo misionera entre los indios de la tribu Sioux. Fundó las Hermanas del Santísimo Sacramento para atender a los indios y a los negros en 1891, a la que donó gran parte de su fortuna. Creó numerosas escuelas y misiones por todo el país y la primera universidad para estudiantes de raza negra, en Lousiana. Los últimos 20 años de su vida, tras sufrir un ataque al corazón, los dedicó a la oración y la contemplación. Murió el 3 de marzo de 1955. San Juan Pablo II la beatificó en 1988 y la canonizó en el 2000.

Otros santos del día:

En Cesarea de Palestina, santos Marino, soldado, y Asterio, senador, mártires bajo el emperador Galieno. El primero, delatado que era cristiano por un compañero envidioso, profesó su fe ante el juez con palabras muy claras y, decapitado, alcanzó la corona del martirio. Asterio, por haber honrado el cuerpo del mártir extendiendo por debajo la propia veste con que se cubría, mereció a su vez ser martirizado († hacia el año 260). 

En Calahorra, en la Hispania Tarraconense, santos Emeterio y Celedonio, los cuales, estando cumpliendo la milicia en los campamentos junto a León, en la provincia de Galicia, por confesar el nombre de Cristo al inicio de la persecución fueron conducidos a Calahorra y allí coronados con el martirio († hacia el s. IV). 

En Amasea, en el Ponto, en la actual Turquía, santos Cleónico y Eutropio, mártires en la persecución bajo el emperador Maximiano, siendo procurador Asclepiódato († s. IV). 

En Brescia, en la región de Venecia, Lombardía, Italia, san Ticiano, obispo († hacia el año 526).

En la península de Armórica (Bretaña), hoy en Francia, san Winwaleo, primer abad de Landevenec, del cual la tradición narra que era discípulo de san Budoco en la isla de Lavret, y que con su vida ilustró la regla monástica († 533). 

En Benevento, en la Campania, región de Italia, santa Artelaides, virgen († hacia el año 570).

En Nonántola, en la Emilia-Romaña, región de Italia, san Anselmo, fundador y primer abad de este monasterio, en el que durante cincuenta años promovió la disciplina monástica, tanto con sus preceptos como en el ejercicio de las virtudes († 803). 

En el monasterio de Kaufungen, en Hesse, en la actual Alemania, santa Cunegunda, que aportó muchos beneficios a la Iglesia junto con su cónyuge, el emperador san Enrique, y tras la muerte de éste abrazó la vida cenobítica en el monasterio donde se había retirado. Al morir hizo a Cristo heredero de todos sus bienes y su cuerpo fue colocado junto a los restos de san Enrique, en Bamberg († 1033/ 1039). 

En Frisia, en Sicilia, región de Italia, beato Federico, presbítero, que siendo párroco en la ciudad de Hallum, llegó a ser después abad del monasterio de Mariengaarde, de la Orden Premostratense († 1175). 

En Palermo, en Sicilia, región de Italia, beato Pedro Geremias, presbítero de la Orden de Predicadores, que, confirmado por san Vicente Ferrer en el ministerio de la palabra de Dios, se entregó del todo a la salvación de las almas († 1452). 

En Vercelli, en el Piamonte, región de Italia, beato Jacobino de Canepacci, religioso de la Orden de los Carmelitas, preclaro por su dedicación a la oración y la penitencia († 1508). 

En Gondar, en Etiopía, beatos Liberato Weisss, Samuel Marzorati, y Miguel Pío Fasoli da Zerbo, presbíteros, de la Orden de los Hermanos Menores y mártires, que murieron lapidados a causa de la fe católica († 1716). 

En Vannes, de la Bretaña Menor, en Francia, beato Pedro Renato Rogue, presbítero de la Congregación de la Misión y mártir, que, en tiempo de la Revolución Francesa, rechazando el injusto juramento impuesto al clero, permaneció secretamente en la ciudad, para atender con su ministerio a los fieles, y finalmente, condenado a la pena capital, descansó en la misericordia del Señor en la misma iglesia donde celebraba los sagrados misterios († 1796). 

En Brescia, en Lombardía, región de Italia, santa Teresa Eustoquio (Ignacia) Verzeri, virgen, fundadora del Instituto de las Hijas del Sacratísimo Corazón de Jesús († 1852). 

En Bérgamo, también de Lombardía, en Italia, beato Inocencio de Berzo (Juan) Scalvinoni, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que brilló por su eximia caridad difundiendo la palabra de Dios y escuchando las confesiones († 1890). 

En la Ciudad de México, México, beata María de la Concepción Cabrera de Armida Arias, laica, madre de familia, mística y fundadora de las Obras de la Cruz († 1937).

(Del Martirologio Romano)

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