San Patricio

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San Patricio, primer obispo de Málaga del que la historia nos ha dado noticia; pues consta por las actas del Concilio de Elvira, primero de los Concilios españoles, que asistió a dicho Concilio cuyas actas firmó como tal obispo malacitano.  Desde antiguo la iglesia de Málaga guardó religiosamente su recuerdo y le veneró con piedad.  El Papa Gregorio XVI por decreto de 26 de abril de 1834 mandó que se restaurara su culto y señaló el 16 de marzo para celebrar anualmente su memoria. Su fiesta en la diócesis malacitana se celebra el 18 de agosto.

Otros santos del día:

En Palestrina, en el Lacio, región de Italia, san Agapito, mártir.

En Utica, en África Proconsular, actualmente en Túnez, santos mártires llamados de la “Masa Cándida”, que, superiores en número a los peces recogidos en sus redes por los apóstoles, aceptaron con gran fortaleza la muerte por permanecer fieles a su obispo Cuadrado y confesar, a la vez, a Cristo como Hijo de Dios († s. III/IV).

En Myra, de Licia, actualmente en Turquía, san León, mártir († s. III/IV).

En Roma, en la vía Labicana, santa Elena, madre del emperador Constantino, que tuvo un interés singular en ayudar a los pobres y acudía a la iglesia piadosamente confundida entre los fieles. Habiendo peregrinado a Jerusalén para descubrir los lugares del Nacimiento de Cristo, de su Pasión y Resurrección, honró el pesebre y la cruz del Señor con basílicas dignas de veneración († hacia el año 329).

En Metz, en la Galia Bélgica, actualmente en Francia, san Fermín, obispo († s. IV).

En Arlés, en la Provenza, también en la actual Francia, san Eonio, obispo, que defendió su iglesia del error de Pelagio y recomendó a su pueblo como sucesor suyo a san Cesáreo, a quien él mismo había ordenado de presbítero († 502).

En Bitinia, en la actual Turquía, muerte de san Macario, hegúmeno del monasterio de Pelecete, que, en tiempo del emperador León V, sufrió muchas pruebas por la defensa de las sagradas imágenes, muriendo en el destierro († 850).

En el monasterio de Cava, en la Campania, región de Italia, beato Leonardo, abad, hombre sumamente pacífico († 1255).

En Ravena, en Flaminia, hoy en Emilia-Romaña, región de Italia, beato Reinaldo de Concorégio, obispo, ilustre por su celo, prudencia y caridad († 1321).

En Mantua, de la Lombardía, también región de Italia, beata Paula Montaldi, virgen, abadesa de la Orden de las Clarisas, que se distinguió por su devoción a la pasión del Señor y por su constante oración y austeridad († 1514).

En una nave destinada a trabajos forzados, anclada frente a Rochefort, en Francia, beato Antonio Banassat, presbítero y mártir, que, por ser párroco, en el furor de la Revolución Francesa fue detenido por odio a la fe y, muerto por inanición, emigró al Señor († 1794).

En Valdemoro, cerca de Madrid, en España, beato Francisco Arias Martín, presbítero y mártir, que siendo novicio en la Orden de San Juan de Dios, en corto tiempo, durante la persecución religiosa recorrió el camino de la perfección († 1936).

En Barbastro, cerca de Huesca, en España, beatos Jacobo Falgarona Vilanova y Atanasio Vidaurreta Labra, religiosos de la Congregación de Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de María, mártires en la misma persecución († 1936).

En Alcañiz, ciudad de la provincia de Teruel, en España, beato Martín Martínez Pascual, presbítero y mártir. Miembro de la Sociedad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, recibió en la misma persecución y en el mismo día la corona de la gloria († 1936).

En la localidad llamada Rafelbunyol, en el territorio de Valencia, en España, beato Vicente María Izquierdo Alcón, presbítero y mártir, que recibió la muerte por odio contra la fe († 1936).

En Valdepeñas, en la provincia de Ciudad Real, también en España, beatos mártires Félix González Bustos, Pedro Buitrago Morales y Justo Arévalo Mora, presbíteros de la diócesis de Ciudad Real, y cinco religiosos de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que en la misma persecución y en el mismo día recibieron la corona de la gloria († 1936). 

En La Tejera, cerca de Tineo, en Asturias, también en España, beatos Celestino José Alfonso Villar, Gregorio Díez Pérez y Santiago Franco Mayo, presbíteros, y Abilio Sáiz López, religioso, todos de la Orden de Predicadores y mártires, que, oprimidos por la violencia de los enemigos de la Iglesia, fueron al encuentro del Señor († 1936). 

En la Seo de Urgel, ciudad de Cataluña, también en España, beato Jacob Samuel (José Enrique) Chamayou Oulés, religioso de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y mártir, que, por el martirio en la misma persecución religiosa, se tornó partícipe en la victoria de Cristo († 1936). 

En San Boy de Llusanés, cerca de Barcelona, también en España, beatos Honorato Alfredo (Agustín), Pedro Calvo y Olegario Ángel (Eudaldo) Rodas Más, religiosos de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y mártires, que, en la misma persecución, derramaron su sangre por Cristo († 1936). 

En Torrijos, cerca de Toledo, también en España, beato Liberio González Nombela, presbítero de la diócesis de Toledo y mártir, que, durante la misma persecución contra la fe, terminó su vida siguiendo a Cristo hasta la muerte († 1936). 

En Santiago de Chile, san Alberto Hurtado Cruchaga, presbítero de la Compañía de Jesús, que fundó una obra para que los pobres que carecen de techo y los vagabundos, sobre todo niños, pudieran encontrar un verdadero y familiar hogar († 1952).

(Del Martirologio Romano)

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