Señor, somos conscientes de que no somos lo suficientemente humildes. Porque nos gusta que reconozcan nuestra valía y nuestros méritos. Porque nos consideramos superiores a los demás. Porque queremos tener razón en todo. Porque despreciamos a los otros, sus ideas, su cultura, su manera de vivir… Porque no hemos sido capaces de entender que en la humildad sin límites está la virtud para poder caminar sembrando el bien en derredor nuestro, sin arrogarnos méritos ni valías. Haznos sentirnos más humildes para aprender a servir mejor.

La caridad no busca jamás la propia comodidad – San Camilo de Lelis
No puede llamarse caridad si lo que hacemos a los demás es para satisfacer nuestros propios deseos, intereses o afinidades sintiéndonos tranquilos



